Por el Empecinado
y la Libertad

(Maeva, 2003)


JUAN MARTÍN EL EMPECINADO fue un guerrillero castellano que se enfrentó con éxito asombroso a las tropas invasoras de Napoleón. Nombrado mariscal de campo al final de la contienda por sus espectaculares victorias, no sucumbió a la corrupción del poder cuando el rey felón Fernando VII trató de atraerlo a las filas de la reacción mediante un soborno de un millón de reales y el título de Conde Burgos.

El empeño en sus ideales de igualdad, justicia y libertad le granjeó la animadversión del mediocre monarca y la inquina de la turba de realistas que apoyaron el gobierno absolutista. No se rindió como tantos otros, siempre volvía al combate, al tesón que le hacía “empecinarse” y por el que donó al idioma castellano tan glorioso verbo.

Cuando en 1823 el antiguo guerrillero era un liberal cercado, el mariscal combatido por antiguos compañeros ya sólo pudo ofrecer el martirio que el destino reserva a menudo para los seres excepcionales. Pereció a manos de los asesinos de la libertad, pero aquellos serviles no pudieron acabar con su gloria. El Empecinado entró en el olimpo de los Inmortales con asiento propio y como Viriato, El Cid, Juan de Austria o Espoz y Mina, quedó consagrado en el altar de los héroes ibéricos. La Fama, regalo de los dioses y única concesión al mundo que un espíritu estoico como el suyo puede permitirse, fue el premio definitivo, la postrera credencial de un luchador por la libertad que tras tantas batallas y persecuciones, ganó la inmortalidad.


Reseñas

Pocas experiencias como la de este paladín castellano se prestan a la ficción histórica. De ahí que el autor se haya tomado las mínimas licencias para reivindicar a un personaje que, en su opinión, de un tiempo a esta parte está olvidado.

Javier Memba.
EL MUNDO.
15 de marzo


El escritor vallisoletano Ignacio Merino acaba de publicar “Por el Empecinado y la Libertad”, un libro que recrea la vida de este héroe de la Guerra de la Independencia y se convirtió en la pesadilla de las tropas napoleónicas con sus partidas de guerrilleros. Ignacio Merino, lingüista, psicólogo y filósofo, explicó ayer durante la presentación de su libro que el Empecinado fue “un héroe del pueblo de la talla de Viriato o el Cid”.

J. M. López.
EL NORTE DE CASTILLA.
27 de diciembre


Un trabajo que se ciñe fielmente a la realidad, aunque se le haya conferido una estructura novelada, recuperando el tono romántico de la época, para hacerlo más atractivo a los ojos del lector. La obra es fruto de dos años y medio de investigación que han llevado al autor a documentarse bebiendo de las más dispares y fidedignas fuentes.

Nuria L. V.
DIARIO DE BURGOS.
27 de febrero



Anexos

Índice de la obra

Citas de Borges y Gabriel Jackson

Frase autógrafa del Empecinado

Capítulo 1: La espada por la esteva

Capítulo 6: El Salto del Caballo

Capítulo 9: La Patria en armas

Ruta del Empecinado